
Al igual que ocurre con el ‘East Village’ Póquer, algunos juegos de cartas siguen estando restringidos a las pequeñas timbas domésticas pese a su buena jugabilidad y alto grado de diversión. La modalidad ‘Lame-Brain Pete’ presenta como principal característica la mayor importancia de la suerte o fortuna en el desenlace de la partida. Evidentemente la genialidad de los jugadores puede hacer declinar la balanza a su favor, pero el componente de suerte es más considerable que en otras modalidades. Esto lo convierte en un tipo de póquer de mayor calado entre jugadores ‘amateurs’ y con fines cuasi estrictamente lúdicos. Cada jugador recibe tres cartas, iniciándose a continuación las primeras apuestas de la partida (generalmente en este tipo de juegos predominan las apuestas bajas y en consecuencia casi nadie se retira de la mesa). Finalizadas las pujas de inicio, el repartidor coloca una carta común boca arriba en el centro de la mesa. Este proceso se repite de igual forma otras cuatro veces, hasta que se hayan sucedido cuatro rondas de apuestas y queden otras tantas cartas sobre la mesa. Llegada la quinta fase de apuestas se produce el enfrentamiento o ‘showdown’. Generalmente en el Lame-Brain Pete Póquer no se utiliza el baremo alta-baja, sino que es común que siempre sea la mano más baja la que gane (ya saben, los últimos serán los primeros y tal). Y por si a alguien le parece todo esto tedioso y repetitivo, ahora llega lo novedoso. La carta de menor rango entre las cuatro que permanecen en el centro se convertirá en un comodín, al igual que todas las cartas de igual valor que estén en las manos de los jugadores (quien no tenga ninguna que lo lleve con dignidad). Por supuesto habrá casos en que el comodín se sepa incluso antes de repartir las cuatro cartas (si saliese algún dos entre las tres primeras cartas). En consecuencia, el enfrentamiento se dirime por varios factores: en primer lugar, gana quien tenga un comodín y la mano más baja (si las dos manos empatan en valor y en comodines, se reparte el bote). Si no se ha conseguido ningún comodín se aplica el valor convencional de las cartas de póquer. Si la mano que tiene un comodín es demasiado alta no gana en cualquiera de los casos. La mano deberá estar formada por tres cartas propias, dos comunes y, si se tuviera, el comodín. Esto varía según las versiones del juego, pudiéndose encontrar partidas en las que solamente se emplean dos cartas propias más el comodín o bien otras en las que no se utilizan las cartas comunitarias (que solo servirían para establecer el valor del comodín). Lame Brain Pete Póquer es un buen ejemplo del juego en el que no ocurre absolutamente nada hasta el final, pero menudo final…