
El individualismo en el póquer está quizá en exceso sobrevalorado. Como ya hemos visto, existen muchos juegos de cartas en los que el componente de ‘comunidad’ es bastante importante (tanto o incluso más que el personal). Esto generalmente redunda en el componente de entretenimiento en detrimento del apostante (las apuestas suelen ser bajas). Six-Pack Póquer da otra vuelta de tuerca al asunto y configura un gran reloj comunitario sobre la mesa para formar nuestras manos. En primer lugar, se reparten dos cartas a cada jugador (entre cinco y ocho participantes es lo más recomendable). A ello le sucede una ronda inaugural de apuestas (iniciada por el jugador dispuesto inmediatamente a la izquierda del repartidor, lo cual no es muy novedoso), con un sesgo claro de tanteo, dado que todavía no conocemos tres de nuestras cartas finales. Acto seguido, el repartidor colocará en torno a un círculo imaginario sobre la mesa dos cartas. Si pensamos en un reloj, se colocarán las cartas de modo opuesto (una será las 12 y otra las 6 horas), siguiéndole una nueva ronda de apuestas. Las apuestas suelen ser simples pero también cabe la posibilidad de doblar (poco frecuente salvo que se observe un empate técnico durante la partida). En la siguiente fase, el repartidor colocará las cartas correspondientes a las 2 y las 8 horas, para dar paso a la tercera ronda de apuestas. Como ya habrá imaginado, tras las apuestas el repartidor distribuirá las cartas correspondientes a las 4 y las 10 horas. Con ello quedará completo el reloj y se iniciará el enfrentamiento tras la cuarta y última ronda de apuestas (aquí los jugadores ya saben cuáles son sus opciones de victoria). Según las versiones, pueden repartirse las ‘horas’ individualmente, pero habitualmente se hace por parejas dado que este tipo de juegos no tiene un carácter especulativo muy marcado (pero si usted se lo toma a pecho hágalo). Llegados a este punto, cada jugador deberá conformar una mano con sus dos cartas personales más tres comunes. Las tres cartas del reloj deberán ser correlativas, esto es, 2-4-6, 8-10-12 o 6-8-10 por poner algunos ejemplos. Dependiendo del número de jugadores se utiliza un ratio de mano alta-baja (ganan la mano más alta y la más baja) o solamente alta. Por supuesto, en la contabilización de las cartas no se tiene en cuenta escaleras parciales o colores.